Cesar Izturis contra todo pronóstico, es Campeón de Las Américas

Barquisimeto, 16 de febrero de 2026.- Mientras los fuegos artificiales aún iluminaban el cielo del Estadio Monumental tras el título de Venezuela en la Serie de las Américas 2026, en las redes sociales se libraba una batalla paralela por parte de una fanaticada implacable que, a pesar de los resultados, se niega a reconocer el mérito de su estratega. César Izturis, el mánager que acaba de alzar la copa con los Navegantes del Magallanes tras una remontada histórica de 1-9 ante Colombia este 13 de febrero, sigue siendo el blanco de ataques por un sector de los seguidores de los Cardenales de Lara que parece sufrir de una memoria selectiva y una ingratitud alarmante.
Resulta contradictorio que un hombre que es patrimonio del béisbol larense, Guante de Oro, y que hoy invierte en el futuro del estado a través de su exitosa Academia Izturis, sea tildado de «fiasco» por quienes ignoran que, en su debut en la LVBP, sacó al equipo del foso para llevarlo al primer lugar de la tabla en la ronda regular. Para el «hater» profesional, nada es suficiente: si pierde, la culpa es de su estrategia; si gana, como ocurrió anoche en el Monumental, brotan excusas para demeritarlo, afirmando que «el equipo era muy bueno y jugaba solo», que «el torneo no tenía nivel ni categoría» o que «hubiesen ganado con él o sin él».
Esta resistencia irracional ignora que gestionar un roster de estrellas en un torneo corto y revertir un marcador adverso de nueve carreras requiere un temple que solo los grandes estrategas poseen. Es injusto que se le juzgue con tanta saña por quedarse a tan solo un juego de la Gran Final local, obviando que terminó tercero en la votación al Mánager del Año y que ahora ostenta un título internacional que prestigia a todo el país. La gerencia larense, con criterio profesional, ya lo ratificó para la temporada 2026-2027, entendiendo que los trofeos son la única defensa que un profesional necesita.
Sabemos que tras leer esto, no faltará quien diga que esta nota es «paga», que le estamos «picando la torta» al mánager o que somos sus familiares; pero la realidad es que no hay cheques, ni parentescos, ni tortas, solo honestidad periodística ante los datos fríos que demuestran que Izturis sabe ganar, aunque a algunos les duela aceptarlo.
Al final, los detractores seguirán buscando nuevas excusas, pero el nombre de César Izturis ya está en los libros de historia como mánager campeón, un lugar al que no se llega por casualidad sino con trabajo, a pesar de los malintencionados que siempre buscarán algo que criticar.



